Fragmento de: «Happy Money – Cap II – IQ and money EQ.»
No todas las personas “exitosas” con el dinero son iguales. Desde fuera parece que tienen la vida resuelta, pero la realidad es muy distinta a como la cuentan.
Recuerdo una vez, en la sala de espera de uno de mis mentores de dinero, que noté que cambiaba de asistente cada pocos meses. Intrigado, le pregunté por qué, y me confesó que era muy exigente y demandante. No me sorprendió: al igual que su asistente, yo también me fui.
Con el tiempo conocí otros millonarios completamente distintos: amables, generosos, rodeados de equipos que amaban trabajar con ellos. Aprendí que si el equipo de alguien habla mal de su jefe, es muy probable que no sea una buena persona. Puedes engañar al público, pero no a quienes conviven contigo cada día.
Y ahí entendí algo clave: tener dinero no siempre significa aportar algo positivo al mundo.
Durante mucho tiempo pensé que la riqueza era simplemente seguir una receta: trabajar duro, ganar dinero, ahorrarlo, invertirlo y esperar a que algún día te hagas rico. Pero la vida no funciona así. Mucha gente trabaja durísimo y no es rica. También están los codiciosos que quieren ganarlo todo, ocultando sus mañas con el dinero. Puede que se salgan con la suya un tiempo, pero la reputación siempre alcanza.
En el otro extremo están los que tienen buen corazón. Son generosos y mantienen una relación relajada con el dinero. Uno de mis mentores me repetía: “La clave del éxito es perder un poquito en cada trato”. Lo que quería decir es que debes dejar a la otra persona con la sensación de haber ganado. ¿El resultado? Una reputación impecable. Todos quieren trabajar contigo porque nadie siente que los estás explotando.
He trabajado con millonarios de todo tipo: los que no tienen idea de lo que hacen, los que poseen una ética impecable, los que ganan mucho pero también pierden mucho, los que estudiaron en universidades top y los que no terminaron el colegio.
Confundido, le pregunté a Wahei, otro de mis maestros, qué hacía que unos triunfaran y otros fracasaran. Su respuesta fue simple:
La sabiduría del dinero se compone de IQ (coeficiente intelectual del dinero: saber de impuestos, presupuestos, estados de cuenta, el sistema financiero, etc.) y EQ (coeficiente emocional: la inteligencia para manejar tus emociones frente al dinero).
Podrías tener un doctorado en finanzas y aún así perderlo todo. Para tener una vida financiera feliz, necesitas ambas.
Ken Honda.
